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La incontinencia es un problema que puede afectar a una parte importante de la población y a varios grupos de edad, desde los niños hasta las personas mayores, ya sean hombres o mujeres, y tanto a personas con discapacidad como sin ella. Las estadísticas indican que aproximadamente 1 de cada 15 personas sufre incontinencia. En el caso de las mujeres, la incontinencia afecta a 1 de cada 4 de ellas en algún momento de su vida, y a 1 de cada 12 en el caso de los hombres.
Existen diversos tipos de incontinencia:
Incontinencia de esfuerzo
Se produce una pérdida de orina, normalmente en mujeres y después del embarazo, debido a una debilitación o laxitud de la musculatura pélvica que sujeta los órganos de esa zona. También puede producirse al reír, toser, estornudar o al hacer ejercicios intensos, como correr. En los varones también se puede dar este tipo de incontinencia después de una operación de próstata.
Incontinencia de urgencia
El individuo experimenta una necesidad de orinar tan repentina que no le da tiempo a llegar al lavabo.
Incontinencia por rebosamiento
En este tipo de incontinencia, la vejiga está constantemente llena porque no se vacía correctamente. Suele ir acompañada de un goteo constante y un flujo urinario deficiente. Es más común entre los hombres con un aumento del tamaño prostático o con algún tipo de restricción en el flujo urinario desde la vejiga.

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El sistema urinario
La función básica del sistema urinario es eliminar los elementos nocivos del organismo. La primera fase del proceso empieza en los riñones.
Los riñones son el filtro del organismo, ya que filtran la sangre, atrapan los productos residuales y los transforman en orina. A continuación, a través de los uréteres, la orina pasa de los riñones a la vejiga, donde se almacena.
Alrededor de la vejiga está el músculo detrusor, que está cubierto por millones de terminaciones nerviosas. Cuando se llena la vejiga, estas terminaciones envían mensajes al cerebro indicándole que hay que vaciarla. La vejiga tiene una capacidad de entre 400 y 600 ml de orina cuando está llena, pero incluso después de vaciarla todavía quedan unos 200 o 300 ml de orina en su interior.
Para vaciar la vejiga, se abre el esfínter de la uretra, que deja pasar la orina por este conducto hasta el exterior. Aunque depende de cada caso, una persona normal orina entre cuatro y siete veces al día.
Aunque algunos problemas de incontinencia se pueden curar, existen muchas personas que se ven afectadas por trastornos subyacentes que no se pueden resolver tan fácilmente. El uso de sondas de Foley, válvulas para sondas, bolsas de recogida de orina y bolsas de drenaje nocturno puede ayudar a sobrellevar el problema de la incontinencia y a mantener una vida social más normal.
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